Balance Consulta-Taller

Como equipo coordinador de esta Consulta-Taller (CT), hemos realizado un primer balance de lo vivido el fin de semana del 20 y 21 de mayo en las instalaciones del Colegio Ward en Buenos Aires, y queremos compartir algunas de nuestras impresiones al respecto.
En primer lugar, nos parece que la CT fue al encuentro de una necesidad sentida de parte de las iglesias, y esto se pudo percibir en el espíritu reinante durante el encuentro, el clima de celebración y la alegría del reencuentro presencial. El grupo de personas participantes supo apropiarse de las consignas y de los momentos celebrativos, que “fluyeron” entre sí, en un clima de compromiso y fraternidad/sororidad, marcado por el respeto de trayectorias y por una gran disposición colectiva a senti-pensarnos, con la complejidad y la potencia que implica el intercambio entre diversas iglesias.
Consideramos que estamos ante un proceso eclesial que excede a las propuestas concretas que nos convocaron, y que a través de los ejes Misión, Edificación de Comunidades de Fe y Ministerios se evidenciaron situaciones y desafíos muy puntuales que viven las iglesias, desde una sentida necesidad de encontrarse, de hacer caminos, de trabajar y el actuar mancomunadamente en relación al fortalecimiento de capacidades, aspectos que, sin dudas, hacen lo colectivo del espíritu compartido.
Destacamos puntualmente la apertura, el compromiso y el valor de los aportes realizados por los presidentes de las Iglesias IERP e IDC (pastores Leonardo Schindler y Bladimir Coro Mogro) y el Moderador de la IEVRP (pastor Marcelo Nicolau), quienes además estimular y animar la reflexión “poniendo el cuerpo” en una representación, contribuyeron con sendas reflexiones sobre cada uno de los tres ejes temáticos del encuentro. Asimismo, la importancia de contar con el apoyo institucional necesario para proyectar y organizar la futura “Escuela de Ministerios Comunitarios” (EMC).
Con respecto a nuestra propia experiencia de colaboración como equipo coordinador, hemos logrado “dejarnos habitar” por una dinámica provocadora, propia y única, para luego echarnos a andar un camino de interpretación, de discernimiento de lo elaborado colectivamente. Cada devolución de las personas que participaron es valorada, ponderada y hecha parte de esta construcción colectiva. Allí radica el desafío de diagramar una hoja de ruta para la EMC que procure dar cuenta de las necesidades, intereses y las búsquedas compartidas. Cada aporte de nuestra parte, implica estar a la altura de lo que arrojó ese trabajo mancomunado, en la medida de las expectativas con una enorme responsabilidad y compromiso.
¡Nos queda un gran trabajo por delante!
Damos gracias por haber podido concretar un encuentro presencial, de volver a escribir «nuestro libro de los abrazos», de compartir la alegría, el compromiso, la dedicación, la fe y la esperanza en la construcción de un espacio crítico de formación de ministerios comunitarios laicos.
Claudia Tron, Martin Elsesser, Ezequiel Silva y Daniel Beros

 

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